En el contexto actual de ciberseguridad, muchas organizaciones centran sus esfuerzos en amenazas visibles, dejando en segundo plano ataques silenciosos que pueden tener un impacto igual o incluso mayor. La suplantación de ARP y la suplantación de correo electrónico son dos ejemplos claros de técnicas que, aunque diferentes en su ejecución, suelen formar parte de una misma cadena de ataque dentro de entornos corporativos.
La suplantación de ARP ocurre cuando un atacante logra engañar a los dispositivos de una red local, haciéndose pasar por un nodo legítimo. Esto le permite interceptar comunicaciones internas, manipular tráfico o capturar información sensible sin levantar alertas evidentes. Este tipo de ataque es especialmente crítico en redes mal segmentadas o con controles de monitoreo insuficientes, ya que puede mantenerse activo durante largos periodos sin ser detectado.
De forma paralela, la suplantación de correo electrónico continúa siendo uno de los principales vectores de entrada a incidentes de seguridad. A través del uso de direcciones falsificadas o dominios comprometidos, los atacantes logran ganarse la confianza de los usuarios y provocar acciones que van desde la entrega de credenciales hasta la ejecución de software malicioso. En muchos casos, este tipo de ataque es el primer paso para obtener acceso inicial y luego desplazarse lateralmente dentro de la infraestructura, donde técnicas como la suplantación de ARP facilitan la escalada.
Frente a este escenario, resulta evidente que los controles tradicionales no son suficientes. La gestión moderna de la seguridad requiere visibilidad continua y una evaluación permanente de la infraestructura. Aquí es donde los Vulnerability Management Services cumplen un rol clave, permitiendo identificar configuraciones inseguras, debilidades en la red y fallos de seguridad antes de que puedan ser explotados. Este enfoque no solo reduce la superficie de ataque, sino que también entrega una visión clara de los riesgos reales que enfrenta la organización.
Comprender cómo se relacionan estas amenazas y abordarlas de manera integral es fundamental para proteger la continuidad operativa del negocio. La ciberseguridad ya no se trata solo de reaccionar ante incidentes, sino de anticiparse a ellos con información, análisis y acción oportuna.
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